El regreso de Isabelle al pueblo francés de Beaufort causa un verdadero revuelo. La muchacha, que había abandonado la casa del señor cura que la había recogido por ir tras Philippe de Latour, vuelve para instalarse en la mansión Grisard, a las afueras del pueblo. Nadie sabe de dónde ha sacado el dinero. Todo son conjeturas que amenizan las tardes de las comadres, que comentan su aspecto enfermizo y la extraña apariencia de Mijail, su criado.
El asunto pronto trascenderá a todo el pueblo cuando unos extraños hechos se suceden: gritos estremecedores que se escuchan por las noches; la muerte de la vaca de un granjero que aparece con una mordedura a través de la que le succionaron la sangre; las escasas apariciones de Isabelle, cada vez con aspecto más enfermizo y confesando que es una hija de la noche, pues padece insomnio y solo duerme durante el día; la visita de un forastero a la mansión que se irá, muerto de pánico, en mitad de la noche.
El gendarme Maximilliem tendrá que luchar por esclarecer los acontecimientos antes de que el odio del pueblo se encienda y la vida de Isabelle peligre aún más.
Ambientada en un pueblo de la Francia decimonónica, la historia combina dosis de intriga, acción y aventuras, todo ello hilado por el suspense y el terror del misterio que guarda Isabelle en la Mansión Grisard. La novela, que comienza de una manera lenta, va ganando en acción poco a poco y hace que sea casi imposible abandonar la lectura, en una marcha trepidante que desemboca en el epílogo.
La mayor dificultad con la que se encuentra el alumnado en esta lectura son los nombres en francés de los personajes, que les confunde (Lavoine, Dubois, etc.) sobre todo al principio, con la reunión de las comadres. Se aconseja que vayan completando una ficha en la que anotan la descripción de los personajes (Laura Gallego contrapone unos a otros y resulta, de esta manera, fácil su caracterización).
Este año el alumnado no ha quedado a gusto con el final.
¿No sería una buena opción que escribiesen ellos el suyo?